Muy agradecida por todas las oraciones y apoyo

Hoy que llegue a la casa después de ir al súper, me encontré a Chente jugando soccer con José Manuel. Estaban gritando y corriendo, tal y como lo hacían antes. José Manuel se veía tan feliz, hacía tiempo que Chente no jugaba con él y lo trataba con indiferencia. Me quedé sentada en el coche unos minutos, mirándolos jugar y disfrutando el momento. José Manuel ya no parece un niño, ha crecido y cambiado mucho este año. Bueno, realmente esta terrible experiencia nos ha cambiado a todos. Le dí gracias a Dios por este increíble momento. Segundos después, me entró un miedo terrible de que vuelva todo al caos de antes. Chente parece estar mejor, pero no está del todo bien aún. De cualquier forma, traté de concentrarme en el momento y de permanecer agradecida.

Ya no me siento sola

Estos últimos meses me he sentido muy sola, pues aunque tengo a mi hermana Maria José y a mi familia, solo aquellos que pasan por un problema como el mío pueden realmente entenderlo. Hoy no me siento sola gracias a todos los comentarios y mensajes que me han mandado personas que, como yo, están pasando o pasaron por situaciones similares. Saber que lo que estoy escribiendo tiene impacto en otras vidas, y que hay muchas personas que como yo están preocupadas por sus hijos, familias, y por lo que está pasando en México. Saber que otras personas tienen hermanos, hijos, hermanas, sobrinas, sobrinos que han pasado por el desgarrador problema de drogadicción y lo han superado me da esperanza. ¿Cómo poder agradecerles a todos los que me han escrito sus palabras? ¿Cómo poder explicarles lo que sus respuestas de apoyo han significado para mí? No tengo palabras para darles las gracias y decirles cuanto me han ayudado sus mensajes. Ya no me siento sola gracias a ustedes y a Dios que me va guiando y los ha puesto en mi camino.

Hoy finalmente me armé de valor e hice los arreglos finales para mandar a Chente a un centro de rehabilitación que me recomendó el doctor. Desgraciadamente no tienen espacio hasta dentro de unas semanas, aunque quedaron de avisarme si algo cambiaba y lo podíamos ingresar antes. Por favor recen por nosotros. No le he dicho nada a Chente al respecto, ni se lo diré hasta un día antes de llevarlo. Gracias a todos y bendiciones para todos ustedes.

Increíblemente agradecida

Hace unas dos semanas hablé por teléfono con el periodista Luis Alpuche sobre todo lo que le está pasando a mi hijo y a mi familia. El artículo se publicó ayer 10 de Septiembre en el Diario de Yucatán con el título “Pesadilla Familiar”. Afortunadamente este artículo generó muchas respuestas de solidaridad y apoyo, y me siento infinítamente agradecida y conmovida por todos los comentarios recibidos. Por primera vez en meses, me siento acompañada y entendida. Muchos de los comentarios me han llegado profundamente y les doy las gracias de todo corazón. Le estoy agradecida al periodista Alpuche por su ayuda. Gracias a todos por sus comentarios y apoyo y prometo apenas pueda, escribirle a cada uno.

Semanas difíciles

Estas últimas semanas han sido difíciles para mí. Creo que estoy mentalmente agotada de hablar del problema de Chente con mi familia. A veces me siento ausente, como si no pudiera sentir nada, como si no estuviera tomando parte en mi vida. Mi psicólogo me dijo que es normal que me sienta así, pues es un mecanismo natural para lidiar con mis preocupaciones. La semana pasada, aún despues de todas nuestras pláticas con Vicente y sus promesas, se desapareció por varias horas. Me da pena admitirlo, pero, aunque estuve muy nerviosa por él, finalmente pude tener descanso durante su ausencia en casa. Aunque nos prometió dejar de hacer drogas, parece ser que no está cumpliendo su promesa. Es posible que como dice el doctor, aunque Chente quiera, no puede dejar de hacer drogas sin ayuda. Ayer encontré varios centros de rehabilitación en el país y elegimos el que pensamos es el mejor con la ayuda del doctor, y mi esposo y yo estamos de acuerdo de llevar a Chente a un centro aunque sea en contra de su voluntad.

Todos lo ven…que difícil se me hace aceptarlo

Ayer hablé con el Doctor y le comenté que mi esposo y yo habíamos decidido darle a Chente una oportunidad para cambiar su comportamiento y le platique de nuestra conversación con el. El Doctor que es amigo de nosotros, me reitero que el problema de Chente no tiene nada que ver con sus deseos de portarse bien y me dijo que mientras más rápido aceptemos que Chente es un adicto y está enfermo, más rápido podríamos ayudarlo. El terapista de Chente que solo lo ha visto una vez, también nos dijo que Chente necesita tratamiento más especializado, enfocado al abuso de substancias, y que deberíamos considerar internarlo en un centro de rehabilitación. la paz que sentí por un día se fue tan rápido como llegó.

Almorzamos juntas hoy

Hoy salí a comer almuerzo con mi hermana Maria José quien ha estado muy pendiente de mí y de todo lo que le está pasando a Chente y a mi familia. Es una bendición poder contar con ella, aunque muchas veces no quiero hablar de más pues no quisiera hacerle mala fama a Chente. Después de comer, fuimos a la Basílica de Guadalupe a dejar unas ofrendas y rezar. Hace más de 20 años que no me paraba por ahí. Al ver la imágen de la Virgen con su hijo Jesús, sentí una gran paz y me solté a llorar como una Magdalena. Creo que era toda la tensión acumulada de estos meses.

Carta a editores

Hace unos días decidí mandarle una carta a varios editores. No me puedo quedar sentada viendo que mi hijo sufra, y que mi familia y nuestros adolescentes peligren. Creo que el gobierno y la prensa deberían de prestar más atención a los problemas que enfrentan nuestros hijos en este país debido a las drogas y los narcos.