Todos lo ven…que difícil se me hace aceptarlo

Ayer hablé con el Doctor y le comenté que mi esposo y yo habíamos decidido darle a Chente una oportunidad para cambiar su comportamiento y le platique de nuestra conversación con el. El Doctor que es amigo de nosotros, me reitero que el problema de Chente no tiene nada que ver con sus deseos de portarse bien y me dijo que mientras más rápido aceptemos que Chente es un adicto y está enfermo, más rápido podríamos ayudarlo. El terapista de Chente que solo lo ha visto una vez, también nos dijo que Chente necesita tratamiento más especializado, enfocado al abuso de substancias, y que deberíamos considerar internarlo en un centro de rehabilitación. la paz que sentí por un día se fue tan rápido como llegó.

Almorzamos juntas hoy

Hoy salí a comer almuerzo con mi hermana Maria José quien ha estado muy pendiente de mí y de todo lo que le está pasando a Chente y a mi familia. Es una bendición poder contar con ella, aunque muchas veces no quiero hablar de más pues no quisiera hacerle mala fama a Chente. Después de comer, fuimos a la Basílica de Guadalupe a dejar unas ofrendas y rezar. Hace más de 20 años que no me paraba por ahí. Al ver la imágen de la Virgen con su hijo Jesús, sentí una gran paz y me solté a llorar como una Magdalena. Creo que era toda la tensión acumulada de estos meses.

Carta a editores

Hace unos días decidí mandarle una carta a varios editores. No me puedo quedar sentada viendo que mi hijo sufra, y que mi familia y nuestros adolescentes peligren. Creo que el gobierno y la prensa deberían de prestar más atención a los problemas que enfrentan nuestros hijos en este país debido a las drogas y los narcos.

Chente se ha aislado

Las pasadas dos semanas han sido caóticas. Hace una semana que hablamos con Chente y veo que está tratando de cumplir sus promesas. Pero sigue sin ser el mismo. Aunque no sale de casa como nos prometió, se encierra en su cuarto por horas y duerme casi toda la tarde después de regresar de la escuela. No lo he visto estudiar, pero es posible que esté estudiando cuando está solo en su cuarto. No juega con José Manuel, pero se ha sentado a ver la tele con él. Me siento muy nerviosa. A ver qué pasa.

Llegan los resultados de sangre

He estado esperando con ansiedad los resultados de sangre de Chente. Temía el exámen de drogas fuese positivo, y desgraciadamente esta tarde todos mis temores se confirmaron. El doctor me llamó a su consultorio para informarme que el exámen había salido positivo. Chente está usando mariguana, heroína y fentanilo. Me quedé inmóvil y no supe que decir. ¡No lo puedo creer! Mi hijo no solo está usando mariguana, sino heroína y fentanilo. ¿Dios mío, como puede ser posible?

El doctor, que es amigo de la familia y conoce a mis hijos desde pequeños, me explicó que la heroína y el fentanilo son drogas adictivas que afectan los receptores del cerebro. Me aconsejó que no perdiéramos tiempo echándonos la culpa o regañando a Chente, pues Chente estaba lidiando con una enfermedad, que no tiene nada que ver con nuestra capacidad y dedicación como padres. Me dijo que él sabía muy bien que Chente es un muchachito extraordinario, sensible y responsable, y que su comportamiento de estos últimos meses, las mentiras, ansiedad, falta de sueño, irritabilidad etc., eran solo síntomas de su addición.

Me recomendó que hablara con mi esposo e internáramos a Chente en un centro de rehabilitación lo antes posible, y quedamos que vendría yo mañana al consultorio con Chente para que el doctor hablara con él en persona. Antes de irme me dio un listado de centros de rehabilitación en México e información sobre la adiccíon y los opioides y sus efectos.

Salí del consultorio, me subí a mi auto y no pude manejar. Las manos y las piernas me temblaban, y sin anticiparlo, empecé a llorar. Le hablé a mi esposo quien me vino a recoger para que no manejara. Decidimos hablar con Chente al llegar a casa. Desgraciadamente, cuando llegamos Chente no estaba en casa. Dejó a José Manuel solo en casa a pesar de que le pedí se quedara con él. ¡Dios mío ayúdanos!

Chente choca mi coche

No lo puedo creer, ayer en la noche mientras dormíamos, Chente entro en nuestro cuarto, cojió las llaves de mi coche y se lo llevo sin permiso. Estoy furiosa. Solo imaginarme a mi hijo entrando a mi cuarto como si fuera un ratero hace que se me ponga el pelo de punta.

Al parecer, un amigo de Chente que no conocemos, lo espero afuera de la casa y entre los dos se llevaron el coche, lo chocaron, y lo regresaron mientras dormiamos.

A la mañana siguiente, cuando mi esposo se iba al trabajo, lo primero que vio al salir de la casa fue mi coche estacionado ahi mismo donde yo lo había dejado la noche anterior, con la defensa delantera chocada. Entro de nuevo a casa, y sin dudarlo siquiera, subió al cuarto de Chente, lo despertó y le pregunto ¿qué fue lo que había pasado con el auto? Chente, se hizo el que no entendía que estaba pasando; luego se puso a la defensiva, diciendo que ¿cómo era posible que siempre lo culpáramos de todo? Antes de que Chente pudiera decir algo más, José Manuel, salió de su cuarto y entre sollozos nos confesó que, en la noche, él había visto salir a Chente de nuestro cuarto con las llaves de mi auto. Nos contó que Chente y su amigo empujaron el coche una cuadra y luego se fueron con Chente al volante. También admitió que Chente le había dado 500 pesos por no decir nada, saco el billete de su pantalón y nos lo entregó. Chente estaba furioso, gritándole a José Manuel que era un maricon y le iba a partir la cara. Nunca lo habia visto tan agresivo. Si mi esposo no hubiera estado ahi, Chente hubiera agarrado a golpes a su hermanito. Yo estaba atónita, para como una estatua sin dar crédito a lo que estaba pasando.

Mi esposo les ordenó se alistarán para ir al colegio y les dijo que hablarían a su regreso pues iba tarde a una junta. Les castigó la tele, les quitó los teléfonos, y les dijo no tenían permiso de salir de la casa. Se despidió de mí y salió de la casa corriendo. Antes de regresar a casa en la tarde, me llamó por teléfono de la oficina y me dijo que Angel, el mozo, se encargaría de todos los trámites con el seguro y llevaria el coche al taller. Se le escuchaba enojado, pero más que nada preocupado.

Cuando Chente y José Manuel llegaron del colegio en la tarde, nos sentamos a comer. Yo no dije mucho pues quería esperar a que llegara mi esposo para hablar todos juntos. Solo les dije que estaba decepcionada con el comportamiento de ambos pues yo no les había enseñado a portarse de esa manera. José Manuel estaba mortificado y llorando me pidió perdón y me dijo que nunca más nos diría mentiras. Chente permaneció sentado en silencio, y aunque también se disculpó, no parecía estar muy arrepentido o presente. Estaba como ido, como ausente, como adormilado. Después de comer, los dos se subieron a sus cuartos a esperar a su papá. ¡Todo esto es inverosímil!

Maria José tiene razon

Estos últimos dias he estado pensando mucho en mi última conversación con Maria José. ¡Maria José tiene toda la razón! Mi papá fue un buen padre, pero era un alcohólico. Tanto nosotras como mi madre nunca aceptamos esa realidad. Mi mamá trató y sigue tratando de tapar el sol con un dedo. Nunca quiere hablar de nada controversial relacionado con mi papá. Tengo recuerdos lindos de mi niñez, pero también me acuerdo de cosas tristes y momentos caóticos que nunca fueron explicados.

Tengo tanto miedo que Chente siga el camino de mi padre. Una vida llena de caos y problemas. Pero también tengo miedo de hacerme de la vista gorda como lo hizo mi mamá, y pretender que no pasa nada. Así que voy a luchar por mi hijo. Voy a empezar por admitir que es muy posible que Chente esté usando drogas y lo que es peor, que pueda ser un drogadicto. ¡Que horror! ¡Solo el término de drogadicto me molesta, y pensar que Chente pueda ser uno me enferma!

Chente está jugando con fuego. El sigue negando que usa drogas, pero todo parece indicar lo contrario. De mínimo se está juntando con amigos que usan drogas y eso es siempre el principio.