Me faltó dinero otra vez

Ayer Domingo vino mi hermana Maria José a visitarme y decidimos salir de compras. Maria José es mi hermana mayor, me lleva tres años, y siempre que estoy con ella siento mucha paz. No importa que tan difíciles sean mis problemas, Maria José siempre tiene una sonrisa en la boca y algo sensato y positivo que decirme. Realmente necesitaba salir de mi casa y olvidarme un poco de mis problemas. Estos últimos meses lo único que hago es preocuparme por Chente y pelearme con él. Así que cuando Maria José me invito a desayunar y a ir de compras, acepté la invitación de inmediato. Me vestí rápidamente, y recogí mi bolsa que había dejado en el vestíbulo. Antes de salir de casa, vi a Chente merodeando por ahí, pero no le di mucha importancia. Maria José y yo desayunamos en un lugarcito que nos encanta y luego fuimos a Samara de compras. Me encontré un vestido hermoso y una corbata para mi marido que me encantó. Cuando me disponía a pagar, saqué mi cartera y me encontré con la sorpresa de que no tenía ni un peso y mi tarjeta de crédito había desaparecido. ¿En dónde estaba mi dinero y mi tarjeta? ¿Dónde la puder haber dejado?

De repente, me vino a la mente la imagen de Chente merodeando por el vestíbulo, y sentí que la cara me ardía de coraje. Estoy segura que me sonroje y que mi mirada de angustia y enojo me delató. Nadie, y menos que nada, una madre debería de sentirse traicionada por su hijo de esta forma. Me sentí apenada, indignada, y llena de angustia. Aunque disimulé, estoy segura que Maria José se dio cuenta de mi cambio de estado de ánimo. Me quede parada ahí por unos segundos como una estatua. Luego traté de actuar como si se me hubiera olvidado mi tarjeta, le pedí a la señorita me apartara el vestido y la corbata.

Maria José no me dijo nada, pero al darse cuenta de mi enojo y preocupación, creo que, para distraerme, sugirió que siguiéramos comprando. No me acuerdo ni a que tiendas entramos, o de que platicamos, pues lo único que tenía en mente era regresar a casa y confrontar a Chente. Mi corazón latía rápidamente y por momentos sentía que me faltaba el aire. No podía dejar de pensar en todas las cosas que estaban pasando, y como el comportamiento de Vicente podría afectar su futuro y su reputación. Podría perder el año. Al parecer, estaba a punto de ser expulsado. ¡Ésta situación, no puede continuar así!

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