Mi hijo regresa de las garras de la muerte

Hace tres meses casi pierdo a mi hijo Vicente. No tengo palabras para describir el sentimiento de horror, angustia, dolor e impotencia que experimenté ese domingo en la tarde y que sigo experimentando cada vez que me acuerdo de Chente tirado en su cama sin respirar. Dos días antes de que Chente cumpliera los 16 años, Jose Manuel mi hijo de ocho años, lo encontro inmóvil en su cama y con gritos de desesperación nos llamó al cuarto. Gracias a Dios la ambulancia y los paramédicos llegaron a tiempo y le salvaron la vida. Esa misma tarde el doctor del hospital nos informó que los exámenes de sangre de Chente demostraron una alta concentración de Fentanilo en su cuerpo. Según el doctor, el Fentanilo es una droga poderosa y mortal.

Todo me parece inverosímil. Chente nunca ha heho drogas y hasta ahora ha sido un hijo excepcional. Vivimos en una magnífica colonia, rodeados de buenas familias con nuestras mismas creencias y valores. Chente ha crecido rodeado de amor, cuidado, y privilegios. Nunca le ha faltado nada. Nuestros dos hijos han asistido a los mejores colegios y Chente es un magnífico estudiante y hermano. Mi esposo y yo no somos la pareja perfecta, pero tenemos una buena relación y hemos estado siempre pendientes de las amistades de nuestros hijos. Siempre inscribiéndolos a ambos en actividades extracurriculares como clases de piano, fútbol, y convivencias religiosas con jóvenes de su edad para fomentar una buena formación.

Por más que le doy vueltas al asunto, sinceramente no creo que Chente haya tomado el Fentanilo intencionalmente. Me contó que un amigo de la escuela le habia dado unas píldoras para el dolor de tobillo, pues se le habían acabado las suyas. Chente se rompió el tobillo hace unas semanas jugando fútbol y el doctor le recetó unas medicinas para el dolor. Aunque yo le quiero creer a Chente, pues Chente suele ser honesto conmigo, su explicación me parece extraña pues el muy bien sabe que le podemos pedir mas medicinas a su doctor cuando el las necesite.

No sé qué es lo que está pasando, pero a partir de ese trágico domingo, Chente no parece ser el mismo. Está cansado e irritable todo el tiempo. Ya no quiere jugar con sus amigos y no quiere ni salir con José Manuel como antes. ¿Que está pasando? ¿Porque este cambio tan repentino? ¿Serán estos los resultados secundarios de una sobredosis de Fentanilo? ¿Será este el comportamiento común de un adolescente? ¿O será realmente posible que Chente esté usando drogas a mis espaldas?

Estoy deseperada y me siento infinitamente sola. Quiero llorar, gritar, hablar, pero más que nada quiero encontrar respuestas a lo que le está pasando a mi hijo. Me es imposible sincerarme con mi familia o mis amigas, no importa que tan allegadas sean. Tengo miedo a sus críticas y miedo a que lo que yo diga pueda afectar el futuro de Chente. ¿Cómo es posible que mi hijo Chente tan brillante y talentoso haya probado esta droga? ¿De dónde la consiguió? ¿Será esta la única vez que la ha usado? ¿Porqué la probó sabiendo que las drogas son tan peligrosas?

Espero por medio de este blog poder encontrar la ayuda que tanto me falta y las respuestas que busco. ¡Si haz tenido o estás teniendo una experiencia similar, si sabes algo de acerca del Fentanilo, si tú también necesitas hablar y compartir tus miedos de una manera anónima por miedo a las críticas o la retaliación, por favor escribe! Te estaré sinceramente agradecida.

Una madre en agonía.

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